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/ June 2013Invasión. Un microcuento de Carlos Almira.
«Por aquel entonces, los persas invadieron el Ática. Hubo una sucesión devastadora de epidemias, terremotos, incendios, inundaciones, naufragios, y malas cosechas. Cuando la desesperación estaba a punto de hundir a la ciudad, alguien se acordó del sabio...»
Keys: sabio, persas, duda, dioses
/ June 2013El final de la cueva de los Reyes. Capítulo 46 de la novela de Ana María Martín Herrera.
«El dolor de las rodillas ha perdido fuerza a base de frotarlas con la crema de la farmacia. Lena está distraída en clase, piensa en el dinero, para ella necesita poco. Eliminado Fernando tiene de sobra con lo que obtiene de las clases. Además, cuando se ha logrado un prestigio, enseñar es fácil; uno puede apoltronarse si no tiene ganas de hacer esfuerzos y dejar a los alumnos que se muevan y se busquen a sí mismos. Basta con corregirlos...»
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/ June 2013En campaña. Capítulo 37 de la novela de Mariano Valcárcel González, un fresco histórico desde la posguerra y sus años de penuria hasta los de la zozobra de la transición.
«Siempre había sido así.Pocas veces hubo mal ambiente entre los dos. Ni siquiera cuando le confesé que me había afiliado a las juventudes socialistas, allá por mis años de universidad...»
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/ June 2013Clandestinidad. Tres nuevos capítulos de la nueva novela de Ricardo Ludovico Gulminelli sobre maniobras fraudulentas.
«Después de que atentaran contra su vida, el Zaragozano se vio obligado a pasar a la clandestinidad. Cambió de alojamiento de continuo, viajó a otras ciudades cercanas, alquiló una casa en la playa durante unos días. Tomó todas las precauciones posibles, arriesgándose a permanecer sin custodia, privilegiando pasar desapercibido. Clara también se mudó de barrio, pidió licencia por enfermedad en el trabajo y prácticamente permaneció encerrada en un departamento que le prestara una amiga. En apariencia, no era blanco de los asesinos. No obstante, no se podía confiar. El hijo de Pedro fue trasladado a Francia, a la casa de los abuelos. Se quiso evitar que fuera utilizado como señuelo para atrapar a su padre o al Zaragozano. Pedro fue el único que no pudo desaparecer...»
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