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No me permito llorar

Manuel Orestes Nieto
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1.
Por favor: que mañana el mañana no haya pasado.
2.
¿Por qué eres lo que no fuiste?
¿Dónde y de qué manera se torció tu rumbo?
3.
El silencio corroe,
deteriora la luz y falsifica el sueño.
Pero una sola palabra es capaz de matar.
4.
Puedes limpiar las huellas y borrar el trazo,
disimular la cicatriz y baldear la memoria.
De nada sirve:
hay que aprender a ser irremediablemente encontrado.
5.
En verdad
era levantar una pirámide con las manos.
Trepar a lo más alto de la cresta de la ola.
Fundar un conjuro
a sabiendas de que tramábamos una conjura.
6.
No es suficiente construir andamios
para cruzar el mañana.
Es necesario sobreponerse al vértigo,
pasar sobre el miedo,
sortear los desfiladeros.
Vivir —ciertamente— es un abismo.
7.
Conocí hasta la piel de tus pupilas,
el tragaluz de tu mirada,
esa manía de verme por dentro.
Pero tú conociste —además—
que los ojos se quedan vacíos
justo en el instante cuando un golpe de realidad
hace que revienten las lágrimas.
8.
Está dicho:
el amor derrite y el miedo une.
La alegría habita el corazón
de una cebolla de tristeza.
Pero también se dirá:
un sueño tardío es una pesadilla.
Y una esperanza a destiempo
acaba con todo el futuro.
9.
Nos asombrábamos de nuestro propio hallazgo.
De la infinitesimal coincidencia
de encontrarnos entre la multitud.
Nos sorprendió —sin embargo—
hundirnos en nuestro propio fondo,
los inverosímiles seres
que procreamos a voluntad
y la irremediable centrifugación
del descubrimiento de la extrañeza.
10.
Quien llora
mastica y humedece.
Respira el aguaje,
repara diques,
sobrevive.
Quien no se permite llorar
asfixia y ahoga.
Se agrieta por dentro,
acosa sueños
y estalla.
11.
Quise para ti el vuelo de tu vastedad,
lo innecesario de las severas contriciones
y la certeza que nos haría resistir
la navegación hacia nosotros.
Recurrí a no defraudarte
a riesgo de perecer
en el salto
hacia lo consistente.
Debe saberse que lo fácil
es señalar las claraboyas,
lo difícil es abrirlas a la claridad.
12.
Vamos a exorcizar ese pequeño animal
que acaba como un comején
con nuestro sueño.
Vamos a lavarlo
con la lava de su propia palabra
oculta bajo la luz.
Ese animal noble, a pesar de todo,
que decide morir quemado
antes que matar quemando.
Ese noble y contradictorio animal
que tanto ama
y en el intento se desangra.
11.
¿Qué mayor oráculo que un mar inmisericorde?
Aquel modo de pisar el amor
en el punto más bajo de la piedad,
no fue más que el oficio
de infames impacientes.
Aquel aire enrarecido
de los que mienten a mansalva
mientras asfixian la verdad,
no fue menos que agrio deber
de acribillar la vida
por la espalda.
10.
Como ves
toda tristeza es una demolición.
Pueden quebrarnos la sonrisa,
hacernos tambalear el coraje de soñar,
tirarnos arena sobre la mejor ternura.
La paradoja consiste en ser ecuánimes
aún cuando el corazón ande desacompasado
y revuelto en los escombros cuesta abajo.
Hay que arriar toda la piedad
antes de que un simulacro de nostalgia nos traicione.
9.
Herí la piedra angular,
la columna y la nave,
voluntariamente,
con el impacto de lo que demuele.
Sentí que al doblegarte me doblegaba.
La inercia siguió cargada de su silencio
y no supimos guiar el cauce
hacia el mar
de las combustiones y las certezas.
8.
Cometí vivir sin reparar,
avanzar sobre lo demás
sin voltear la cabeza,
equivocarme y maquillarlo de acierto.
Contradecir la espiral
que llevaba tu ruta,
repintar sobre la mancha
y no limpiarla.
7.
Hacia ti o hacia mí,
un pájaro doloroso y ciego
ha viajado a contraluz.
Nos ha deshilachado en su vuelo
y ahora sonreímos como si crujiéramos.
Los estragos del amor
nos han perforado con sus detonaciones.
6.
¿Quién resiste un océano manchado de sangre?
¿Un abrazo sin claridad?
¿Una aurora maniatada a su propia vergüenza?
No merodees por las orillas de la espuma
ni entierres semillas estériles de tiempo al amanecer.
Ya bastante nos hemos salpicado.
5.
Allí está de pie mirando al sol
sin quemarte los ojos.
Sumergida en la luz del mediodía.
¿De qué vida estás hecha?
¿Cómo te las ingenias para no quedar ciega?
4.
La estupenda lumbre del amor
nos ha ido abandonando por pedazos.
Debemos prepararnos para la solitaria catástrofe
de enterrar la ceniza.
3.
Un día reventarás a gritos,
aplastarás con las manos la soledad,
te animarás a fugarte por entre los resquicios.
2.
En la explosión del sueño también se deshace
todo el rostro de la luz.
1.
Por favor: que mi mañana no haya pasado.
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Copyright ©Manuel Orestes Nieto, 2001
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Fecha de publicaciónMayo 2001
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