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Actualizacin de Badosa.com Primera: 24/11/95 • ltima: 01/12/20 • Prxima: 01/01/21

Nac en 1953 en el Tetun marroqu (aunque tampoco me hubiera importado hacerlo en el de las Victorias madrileo, un barrio tan popular como los sainetes de Carlos Arniches, un mago del idioma y suegro, a su vez, de ese otro pirotcnico del concepto que fue Jos Bergamn, a cuya obra tan afecto soy), y despus de haber vivido por los cuatro rincones de Espaa, llevo en Barcelona ms o menos unos treinta aos, dicho as, a ojo de miope y reciente astigmtico, porque la contabilidad del tiempo mecnico no es mi especialidad; la ma es la contabilidad de la pasin, intemporal y enrevesada como las maravillas del pas de Alicia.

Dedicado durante buena parte de mi tiempo de juventud semianalfabeta en cuerpo y alma a la poesa —la forja de una identidad— y al teatro —el misterio encarnado de la heterogeneidad—, slo comienzo a escribir novelas cuando un libro de poesa, Provincia mayor (1936-1939), se me presenta como el de un heternimo sin nombre. Aquel libro me dej hurfano de m. De repente desaparec y me sent ocupado por historias y personajes que me desalojaban sin ningn miramiento. Ced, claro, para no perderme del todo, pero en este autodesconocimiento en el que vivo he acabado haciendo entraables amistades fantasmales.

A todo eso han de aadrsele los estudios de filologa hispnica en la Universidad de Barcelona, cuya licenciatura, lograda en 1979, me posibilit aprobar las oposiciones a profesor de Bachillerato en 1982 y despedirme de mi trabajo como auxiliar administrativo en la Hacienda Pblica. De aquellos aos universitarios, a medio camino entre la revuelta social contra el franquismo y la torpe y balbuciente construccin del yo y del nosotros, queda, sobre todo, ahora que ya pertenece a la historia de la filologa castellana, el recuerdo imborrable de la elegante figura de Blecua, su magisterio, su afecto y su casi indescriptible amor a la literatura. Entre ambos acontecimientos, en 1980, consegu un lectorado de un ao en la Tufts University, en Boston. Estuve en Usamrica justo cuando asesinaron a John Lennon y cuando, pocos meses despus, en febrero del 81, Tejero subi a la tribuna de oradores para lanzar su discurso armado. No sabra decir cul de los dos acontecimientos me caus mayor conmocin, pero ambos se me abrieron como una profunda herida de plomo fro en el corazn.

Metido, pues, en la biografa de los otros —que son siempre el anverso de nuestros yoes—, es decir, sumergido en la novela en la que todo cabe, ah sigo an: sacando de ese pozo insondable las ficciones que me ayuden a desconocerme y a conocer lo que me rodea, a saber que el trampantojo de la ficcin es la piedra ancillar de lo real. Mi cosecha, a fuer de trabajada a conciencia y arrancada a la vamprica vida de la realidad coercitiva, es escasa, pero intensa. Poliantea (Anthropos) lleg la primera a la luz pblica que apenas la ilumin, aunque a m me ceg con cuanto tena de esperanza. Apareci, despus, como por diablico ensalmo, El tesoro de Fermn Minar (Anaya), y supe que mis ficciones incluso tenan un pblico numeroso. Ms tarde apareci Nadie en persona (Un misterio de Barcelona) (Anagrama), escrita contra la historia y desde el fondo de la identidad inaccesible. Y, por ltimo, en el terreno de la ficcin, siempre tan pantanoso y amenazador, publiqu una pirueta infantil, El bellaco durmiente (Anaya), que naci de mi admiracin por el Bartleby de Melville. Y en esta comarca de la ficcin, de lmites imprecisos, costumbres ignotas y rutas que han de hacerse al caminar, como exiga el poeta bonachn, sigo levantando huertos de flores extraas con la intencin de destilar alguna fragancia inolvidable.

Por el camino, no obstante, me pierdo, a veces, en aventuras laterales como la impublicable Clnica del ao 2, que tiene bastante de analectas, pero quin sabe si ms confusas que confucianas, en la medida que clonan tiempos llenos de mixtificaciones, aagazas, embolismos y gatiliebres, presididos por la trada angeloinfernal que nos gobierna: Tronos, Dominios y Potestades.

De forma paralela a la creacin he cultivado durante algunos aos, con no poca intensidad y provecho, el difcil arte de la traduccin. Tambin fui crtico literario en el suplemento de libros del extinto Diari de Barcelona, bajo la direccin de Juan Jos Fernndez, lamentablemente desaparecido, y actualmente colaboro con crticas de libros en la revista cultural Guaraguao (auspiciada por el CECAL) y he comenzado a colaborar recientemente con la revista Lateral.

Deportista desde mi primera juventud, entonces como nadador autista —quin sabe si en el curso de aquellos entrenamientos no comenz a forjarse mi aficin a los mundos interiores y a la duda constante sobre el yo!—; dedico ahora buena parte de mi escaso tiempo a la pica disciplina del maratn, cuya fuerte exigencia, fsica y psicolgica, es de sobra conocida. Fiel, no obstante a mi inclinacin literaria, he acabado escribiendo un libro, Mi primer maratn, donde se recoge cuanto de valioso puedo haber llegado a conocer sobre esa carrera mtica.

El ltimo libro de Dimas Mas publicado es Del incierto encuentro entre don Giovanni y Turandot (Editorial Verbigracia, 2004).

Badosa.com ha publicado por entregas sus extensos relatos La vida vecina y Jugo d’scondit, su poemario Provincia mayor y sus novelas El tardo vuelo de la avucasta y La derrota del persa.

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Dimas Mas

Ha ledo...?

Publicado en Badosa.com
Hombre bajo seales de octubre. ndice
Una obra de Bernardo Casado Salas.
Concepcin, diseo y desarrollo: Xavier Badosa (1995–2020)