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Inge, mi amor, mi casa bien defendida
Per Juan Carlos Montilla RSS
Conte • 796p • Castell
Fabulaciones RSS / Gener 2008
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Presencias. Un nuevo cuento del andaluz Juan Carlos Montilla de su coleccin Cuentos del subsuelo.

Inge tiene la piel muy blanca, de leche tibia, y un pequeo lunar en un rincn escondido que a m me vuelve loco. Cuando la veo desnuda de espaldas a m mientras mira el pequeo icono ruso, por ejemplo, o mientras colorea sus vidrios minsculos o, simplemente, mientras se asoma a la ventana que da al oeste, pienso que nunca podr ser ms feliz. Pero me equivoco, porque despus me acerco a ella y paso el dorso de mi mano por su espalda, de arriba hacia abajo, y entonces creo que voy a desmayarme de felicidad...

Claus: vieja

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Inge, mi amor, mi casa bien defendida

La pregunta principal del relato es, no quin es la vieja o quin es Inge (o su Frau/Mujer Inge), sino quin es la voz narradora y a quin le habla.

En el primer prrafo la voz narradora nos dice que Retiro la mano como pura medida de supervivencia, y ella se vuelve entonces y me mira con sus ojos grandes y todos mis planes para sobrevivir quedan hechos aicos. Entonces ya no soy ms que una mancha difuminada y dichosa.

La impresin es que la propia voz es un fantasma de la casa (se siente entonces "una mancha difuminada") y que su mujer Inge tambin est muerta. La eleccin del ttulo puede indicar tambin que la misma Inge est viva y es a la misma vez su mujer joven, y la vieja de la casa "bien defendida" por l.

El hecho de que la voz diga en el segundo prrafo que Vivimos en la casa grande con la vieja es una forma correcta de decirlo todo a base de no decir nada concreto; podra haber dado referencias de la calle, del sitio, del pueblo, del nmero de su casa, pero no: hace referencia a la casa grande porque todo el mundo sabe qu significa decir "la casa grande" en un pueblo: es la casa donde estn los espritus y los efectos paranormales.

De hecho, el ltimo prrafo hace referencia ineludible a que la vieja es un fantasma, pues la voz narradora confiesa que en la terraza, que da hacia el este, vemos muchas maanas salir el sol. A esa hora no tenemos que preocuparnos de nada porque es la peor para la vieja, cuando el color rosado del horizonte se va transformando sin remedio en la claridad del da. Entonces no hace falta que se preocupe en disimular su rastro porque est obligada a la inmovilidad y sus signos se disuelven, impotentes, en el aire del amanecer.

Algo suena en este relato a Otra vuelta de tuerca de Henry James y, en especial, a Los otros de Amenbar, en el sentido de que la realidad y lo fantasmal parecen intercambiarse y confundirse: no me sorprendera que el autor aceptase esa otra interpretacin de que la voz narradora e Inge son fantasmas, mientras que la vieja estuviese realmente viva.

En un relato tan difuminado y en donde se da tanta cabida a la expresin sugerente, por encima de lo determinado (tcnica muy la Henry James), la esttica prima sobre la verdadera interpretacin del relato, desde el mismo instante en que esta verdadera y nica interpretacin no existe ni ha sido permitida ni contemplada por el autor.

Ricardo Mena
Inge, mi amor, mi casa bien defendida

Las obras que perduran son aquellas que sobreviven a los intentos de interpretacin. Aguantan en la memoria lo que aguantan en el asombro. Les favorece la polmica, la disputa, el desarraigo; segn los casos y las pocas, tambin las hogueras y la censura. Slo se olvidan los textos que se comprenden, que se reducen a esquemas, que, precisos y triunfantes, son como las cenizas del intelecto, el campo definitivamente abierto al desprecio y a la conformidad. La manera ms segura de destruir el efecto artstico (que se parece ms a la perplejidad que al acuerdo) es esclarecer sus bases y airear sus fundamentos.

Puestos a interpretar, en mi opinin Frau Inge es la soledad; la vieja, la muerte, siempre vigilante, y la casa es la eternidad. El arte de los iconos no es ms en el relato de lo que suele ser en nuestra vida: un pasatiempos que se encarama fraudulento a los gestos del sacerdocio, pero que en esencia es una gran mentira. El narrador es un hombre mortal enamorado de una soledad que en el fondo quiere destruir. Por eso la ama, por eso espera de la vieja una accin definitiva, una violacin de sus ceremonias fatales. La vieja est entre ellos, desplegada como un espejo frente a las risas. Ese hombre no sabe que a quien en verdad ama es a la vieja, que nunca aparece, y que Inge es su nico martirio porque con baratas seducciones ha logrado atarlo a un mundo que ha quedado horriblemente reducido a unas cuantas habitaciones incomprensibles y a unas inspidas cermicas que hay que rehacer. Cuando por fin venga la vieja de la mano de la soga o la pistola, ser Frau Inge la que espiar, llena de miedo, entre los arrayanes.

Mutt
Inge, mi amor, mi casa bien defendida

Mena, para qu te diste la lata, entonces, de interpretarnos todo el cuento, si captaste que el asunto no era se, sino la atmsfera borrosa en que se desarrolla la "accin"? Importa si la vieja est viva o muerta, o siquiera existe y no es una perversidad de la imaginacin del narrador?

En lo que a mi lectura respecta, el cuento me pareci flojo y con un final an ms flojo. Pienso que la maestra de un cuentista pasa por una historia que cautive y un final que sorprenda. Ninguno de esos elementos, a mi juicio, est presente en este relato.

Federico Mller

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