http://www.badosa.com
Publicado en Badosa.com
Portada Biblioteca Novelas Narrativas globales

Como el cielo los ojos

Javier 12

Edith Checa
Tamaño de texto más pequeñoTamaño de texto normalTamaño de texto más grande Añadir a mi biblioteca epub mobi Permalink Ebook MapaLlanes
Tabla de navegación de la novela hipertextual
12345678910111213
JavierJavier 1Javier 2Javier 3Javier 4Javier 5Javier 6Javier 7Javier 8Javier 9Javier 10Javier 11Javier 12Javier 13Javier
IñakiIñaki 1Iñaki 2Iñaki 3Iñaki 4Iñaki 5Iñaki 6Iñaki 7Iñaki 8Iñaki 9Iñaki 10Iñaki 11Iñaki 12Iñaki
PacoPaco 1Paco 2Paco 3Paco 4Paco 5Paco 6Paco 7Paco 8Paco 9Paco 10Paco 11Paco
12345678910111213

Me siento invadido por ti, Isabel. Por tus sensaciones, por tus sentimientos. Por esa tristeza que aflora de cada uno de tus versos. Estoy inmerso en tu mundo que ya no me es ajeno. Formo parte de él aunque no sé si yo formé en algún momento parte de ti. Quizás cuando revise cada uno de tus escritos encuentre una frase, una palabra, un verso pequeño dirigido a mí. Aún está sonando tu adagietto, no me extraña que escribieras cosas tan hermosas y tan tristes. Me invade esta música y tus palabras.

Estoy agotado, hundido. Cada vez más hundido. Me siento cada vez más hundido sin ti. Seguramente jamás pensaste en mi. Quizás cuando aquel día nos besamos te pareció insignificante y lo olvidaste al rato. Seguro que cuando ibas hacia Llanes y aquel camión invadió tu vida, no pensabas en mí. A lo mejor nunca me pensaste y yo estoy aquí como un estúpido llorando, como si realmente fuera tu viajero que tiene como el cielo los ojos. ¿Hay algo en toda tu memoria para mí? ¿Has guardado algo en algún rincón de tu memoria que me diga que soy yo del cual hablabas en la carta de tu funeral?

«... y el viajero que tiene como el cielo los ojos, y que está entre vosotros ¿me reconocerá?»

¿Y tú, Isabel, me reconociste en algún momento?

Busco como un poseso. Voy de archivo en archivo, abriendo y cerrando, abriendo y cerrando. Tengo que encontrar algo para mí. Tengo que encontrar algo, si no, abandono, ¡cierro este ordenador para siempre!, ¡y la puerta de tu casa!, y mis recuerdos. ¡Dime algo!, no me castigues con tanto amor que me es ajeno.

¡Las cartas!, tiene que haber algo en las cartas. Nada. Nada. Nada. Nada. ¡Nada! ¡Nada!

Miro el sobre, la carta de las claves. Estoy furioso. Hablo solo, grito. Meditación de Jules Massenet se me está clavando en el pecho. Tengo hormigueo en los dedos, ¡y en el labio superior!, es porque estoy llorando a gritos. Respiro a bocanadas. Si sigo así perderé el conocimiento, estoy hiperventilando mi cerebro. ¡Necesito una bolsa de plástico! Entro en la cocina, casi no veo, tengo los ojos inundados de lágrimas. Encuentro varias bolsas en un cajón. Me siento en el sofá y respiro dentro de la bolsa. En sólo un minuto me encontraré bien. Me encontraré bien.

Sí, ya estoy mejor. Me siento mejor. Respiro mejor. Está desapareciendo la sensación desagradable del labio y de los dedos. Me tumbo. Una de las gatas se sube a mi pecho y ronronea. Lo agradezco. Necesito compañía. La compañía de Isabel. Sus gatas, las que ella acariciaba. Las que se subían a su pecho cuando se tumbaba en este mismo sofá a relajarse, como yo. Ronronean las dos gatas, una sobre mi pecho, es pequeña; la otra sobre mis pies. Me ha dicho la madre que la pequeña se llama Towanda, como el grito que daba la protagonista de «Tomates verdes fritos» cuando estaba hundida y quería coger fuerzas para continuar... ¡Towanda!, ¡Towanda!

Me levanto. Vuelvo a sentarme en el ordenador. Estoy convencido, absolutamente convencido de que Isabel es mi mujer, y que yo soy el viajero que tiene como el cielo los ojos. Y con esa convicción, con la tranquilidad que te da el poder de la certeza, me meto de nuevo en su mundo, y reviso los nombres de los archivos, uno a uno. Y me da un vuelco el corazón, y río a carcajadas, así de fácil me lo ha puesto. Hay un archivo con mi nombre. ¡Javier! Pone. ¡Javier! Me tiemblan los dedos sobre las teclas. Me da miedo tocar no vaya a ser que lo borre, pero es imposible sólo tengo que dar al ENTER.

Querido Javier:

Espero algún día enseñarte esta carta para reír juntos, para que veas cómo supe desde el primer momento que eras tú el viajero que estaba esperando. Entre nosotros todavía no hay nada, casi nada. Un leve beso que nos dimos anoche. Leve pero tan inmenso como el mar de tus ojos, como el cielo de tus ojos. Cuando nos dimos ese beso podría haberte dicho, susurrándote al oído que te amo, porque ya te amo. Te he amado en mi espera de estos años desde que tuve la certeza de que existes. Te he amado en los amaneceres y en los crepúsculos; en los bosques y en los ríos; te he amado en mi soledad y en mi desaliento; en mi dicha y en mi regocijo; en mis sueños y mis vigilias; en mis tristezas y en mi llanto, en mi risa. He sentido tu presencia en los lugares más inesperados, en un teatro, en un concierto, y me he puesto de puntillas para reconocer tus ojos entre la multitud, y he querido gritar tu nombre aún desconocido, y me he sentido impotente y desfallecida. Pero ya te he encontrado. Lo supe desde el momento en que miré tus ojos y tú me miraste. Yo sé que sentiste lo mismo, porque ayer, teniéndome en tus brazos, tus manos acariciaban mi memoria, mi infancia, mi adolescencia. Me mantuviste así en un abrazo perpetuo de comprensión infinita, y posaste tu mejilla en mi mejilla, y buscaste mi boca, y uniste los dos volcanes, y nuestros hálitos de vida se intercambiaban esencias jugando a amarse como si fuera la primera vez, porque lo era, y no la última porque no lo será. Te amo viajero que tienes como el cielo los ojos. Ha llegado la hora de hacer recuento, de escribir mi propia historia, de volver a crearme y nacer para ti. Ha llegado la hora de AMAR con letras grandes. Cuando vuelva, viajero que tienes como el cielo los ojos, ¿me reconocerás?

Suena Air de Bach y tu voz. Y no tengo palabras. Sólo deseo soñar contigo. Me tumbo en tu sofá-cama y abrazo los cojines en los que reposabas tu espalda cansada. Y huelo tu perfume a rocío de violetas tempranas, y a margaritas, y a amapolas, y te sueño.

Tabla de navegación de la novela hipertextual
12345678910111213
JavierJavier 1Javier 2Javier 3Javier 4Javier 5Javier 6Javier 7Javier 8Javier 9Javier 10Javier 11Javier 12Javier 13Javier
IñakiIñaki 1Iñaki 2Iñaki 3Iñaki 4Iñaki 5Iñaki 6Iñaki 7Iñaki 8Iñaki 9Iñaki 10Iñaki 11Iñaki 12Iñaki
PacoPaco 1Paco 2Paco 3Paco 4Paco 5Paco 6Paco 7Paco 8Paco 9Paco 10Paco 11Paco
12345678910111213
Tabla de información relacionada
Copyright ©Edith Checa, 1995
Por la misma autora RSS
Fecha de publicaciónAbril 1999
Colección RSSNarrativas globales
Permalinkhttp://badosa.com/n052-j12
Opiniones de los lectores RSS
Su opinión
Cómo ilustrar esta obra

Además de opinar sobre esta obra, también puede incorporar una fotografía (o más de una) a esta página en tres sencillos pasos:

  1. Busque una fotografía relacionada con este texto en Flickr y allí agregue la siguiente etiqueta: (etiqueta de máquina)

    Para poder asociar etiquetas a fotografías es preciso que sea miembro de Flickr (no se preocupe, el servicio básico es gratuito).

    Le recomendamos que elija fotografías tomadas por usted o del Patrimonio público. En el caso de otras fotografías, es posible que sean precisos privilegios especiales para poder etiquetarlas. Por favor, si la fotografía no es suya ni pertenece al Patrimonio público, pida permiso al autor o compruebe que la licencia autoriza este uso.

  2. Una vez haya etiquetado en Flickr la fotografía de su elección, compruebe que la nueva etiqueta está públicamente disponible (puede tardar unos minutos) presionando el siguiente enlace hasta que aparezca su fotografía: mostrar fotografías ...

  3. Una vez se muestre su fotografía, ya puede incorporarla a esta página:

Aunque en Badosa.com no aparece la identidad de las personas que han incorporado fotografías, la ilustración de obras no es anónima (las etiquetas están asociadas al usuario de Flickr que las agregó). Badosa.com se reserva el derecho de eliminar aquellas fotografías que considere inapropiadas. Si detecta una fotografía que no ilustra adecuadamente la obra o cuya licencia no permite este uso, hágasnoslo saber.

Si (por ejemplo, probando el servicio) ha añadido una fotografía que en realidad no está relacionada con esta obra, puede eliminarla borrando en Flickr la etiqueta que añadió (paso 1). Verifique que esa eliminación ya es pública (paso 2) y luego pulse el botón del paso 3 para actualizar esta página.

Badosa.com muestra un máximo de 10 fotografías por obra.

Badosa.com Concepción, diseño y desarrollo: Xavier Badosa (1995–2015)